
Registro para descarga gratuita del libro Anatomía de un Instante de Javier Cercas.
Jorge Luis Borges se preguntaba si es verdad que cualquier destino, por largo y complicado que sea,consta en realidad de un solo instante, el instante en que un hombre sabe para siempre quien es. Usando esa metáfora del instante definitorio Javier Cercas narra el intento de golpe de estado de los militares Franquistas de ultra-derecha de febrero 23 de 1981.
El libro, Anatomía de un Instante, se construye como un prisma en que todos los Actores de Poder de la España de la transición se encuentran, chocan, se esconden, aparecen o desaparecen en torno al eje de la intentona de golpe castrense.
Asistimos a una sesión parlamentaria en la que se discute el nombramiento de un Presidente del Gobierno que sustituya a Adolfo Suarez, el primer Presidente de la naciente democracia Española y su principal arquitecto, que ha presentado su renuncia. La sesión es interrumpida por un contingente de soldados y guardias civiles al mando del Coronel Tejero que toman con violencia el Hemiciclo del Congreso de los Diputados y les exigen tirarse al piso. Las balas se cruzan impactando las paredes y el techo, todos los diputados de todos los partidos y regiones se esconden y, solo tres personas se niegan a obedecer a la soldadesca fascista: Adolfo Suarez que asiste a la sesión en su calidad de Presidente, Santiago Carrillo, diputado, que es la cabeza indiscutible del Partido Comunista de España y encarna a la oposición, y el general Gutiérrez Mellado que es el enlace del Presidente con las fuerzas armadas.
En el hemiciclo parece darse un duelo entre dos bloques de poder: por una parte el Presidente que, con frialdad, valentía y gracia-nos dice Javier Cercas- se niega moverse de su curul, acompañado del General Gutierrez Mellado que encara a los oficiales y es violentado y, en el otro extremo del semicirculo Santiago Carrillo que los mira los tricornios con desprecio y fuma sin parar como si las amenazas no existieran y, por la otra parte; las tropas del Coronel Tejero , un militar que representa el mas rancio Franquismo y que ha hecho de su vida entera una cruzada contra el cambio.
Esa es solo la apariencia del duelo solitario, en realidad, concurren otros factores de poder y otros procesos históricos que generan otros duelos que van a decidir la suerte final del golpe, de la democracia Española, de su Monarquía Constitucional y de sus actores de poder para la siguiente etapa.
La metáfora del instante es justa y útil porque aunque Adolfo Suárez da una lección de Valor al no someterse a los militares, en ese su instante definitorio deja de ser un hombre de poder, y --aun cuando no lo sabe aun-estara destinado a marginarse de la política.
En su instante Santiago Carrillo encarna a la República derrotada en el guerra civil, a la oposición clandestina, a los miles de presos y asesinados por el Franquismo, al exilio de mas de 40 años y la movilización sindical y universitaria que es el fermento visible de la nueva democracia. Pero Carrillo también vivira es ese instante su momento culminante y final de heroísmo, valor y poder político. Pasado el golpe fallido su poder y su persona se hacen marginales.
El otro duelo que resulta definitorio es el del Rey que desde el primer momento decide impedir el golpe militar y se instala en un combate con métodos e instrumentos políticos contra los verdaderos instigadores del golpe, logrando dividirlos y paralizarlos.
El retrato de la España de 1981 es sumamente aleccionador, sobre todo para los ciudadanos de América Latina, que tanto le exigimos a la democracia y tan poco la entendemos y alimentamos. La Democracia que Adolfo Suárez encarno en su instante era una democracia frágil, amenazada por una larga tradición autoritaria que hizo de los mando militares agentes de poder omnímodo, sujeta a una monarquía aun débil, y sostenida por una oposición comunista y socialista que también se vera obligada a abandonar su vieja piel, en semanas y meses después del golpe.
Instantes que condensan vidas, vidas que condensan procesos históricos enteros, duelos de poder que hoy se ven como duelos de gigantes, lecciones que debemos tomar porque los tiempos cambian de manera repentina, cruel, absolutamente despiadada, y todo lo conocido, lo entrañable, lo heroico desparece en un instante, ese instante que como un fulgor vale la pena saber reconocer cuando acontece.
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